El 90% de las iniciativas empresariales fracasan a los cuatro años de andadura. A pesar de la demoledora estadística emprender está de moda. La nueva cosmovisión tecnológica del mundo ha generado un ecosistema muy favorable para el emprendimiento y dar rienda suelta a nuestras ideas a través de la creación de empresas. No es fácil emprender pero nunca antes había sido más fácil intentarlo. No obstante, aunque las condiciones actuales pueden ser óptimas para lanzarse, ser emprendedor sin parecerlo y morir en el intento (podría ser un buen  título para un libro sobre el tema, me lo apunto) no está  al alcance de cualquiera, no hay más que recordar ese muro del 90%. Trías de Bes, coautor de los libros La Buena Suerte y El libro negro del emprendedor, cuenta que tecleando un día en Google “factores clave del éxito” obtuvo 36.700 entradas, pero que tecleando “factores clave del fracaso” solamente obtuvo ¡dos!. ¿Por qué el 99,98% de la literatura de gestión se dedica a analizar éxitos cuando solo un porcentaje ínfimo de emprendedores logra pasar del quinto año de aventura empresarial?  Lo primero que se me ocurre es que como gancho resulta más estimulante la palabra ´”éxito” que “fracaso”; tendemos a sobrevalorar la confianza en nosotros mismos o en la idea que tengamos. Esto instala nuestro cerebro en un estado de certeza sobre el éxito invitando a saltar al vacío sin reparar en la cuerda de seguridad. Esta tendencia nos centra en las claves de lo que a otros les ha funcionado para poder establecer paralelismos interesados. Al no tener en cuenta los aspectos vinculados al fracaso corremos el riesgo de tomar decisiones erróneas o precipitadas por una falta de rigor analítico que contemple riesgos además de bondades.

Hay muchas variables comunes para explicar el fracaso del emprendimiento de manera general (aunque cada idea o empresa sea diferente) y muchas convergen en motivos humanos y mundanos, totalmente emocionales y derivados de la ilusión y el miedo. Ideas y talento deben ir de la mano para equilibrar la temeridad y la toma de decisiones erróneas derivadas normalmente de una confianza ciega en un proyecto. Ser osado no convierte en emprendedor, aunque ser osado suele formar parte del adn del que lo es. Nuestras decisiones se distorsionan por sesgos e irracionalidad porque tenemos una confianza desmedida en nosotros mismos, buscamos información que nos respalde y restamos importancia a la que no nos dice lo que queremos escuchar. Cuando elegimos nuestros cerebros son el peor enemigo.

He seleccionado unos cuantos libros de mi biblioteca, añadiendo algunos que aún no he reseñado, para confeccionar una propuesta de lecturas alrededor del emprendimiento. Lecturas como el Libro Negro, El Método Lean Start Up o De cero a uno abordan específicamente el tema del emprendimiento, tratando de mostrar las variables (pros y contras) que hay que tener en cuenta en un proceso de creación de una empresa. En estos tres textos se concentran los principales factores clave para determinar el fracaso y extraer los rasgos básicos que debe reunir un emprendedor. Con el resto de la lista trato de abarcar aspectos relacionados con la toma de decisiones, la importancia de la creatividad -del proceso creativo más bien- cómo gestionar el cambio de una organización, la realidad actual en la manera de entender el trabajo (el libro de Laszlo Bock), la importancía de la ética en el modo de actuar o cómo centrarnos y usar convenientemente la inteligencia emocional (Focus)

El método LEAN STARTUP de Eric Ries, es un texto muy completo y es rara la lista de libros de esta temática en la que no aparece como uno de los más recomendados. También es el más técnico y está especialmente destinado a la creación de empresas tecnológicas. Es una auténtica guía de cómo hacer frente a la incertidumbre a la hora de encontrar el camino hacia un negocio sostenible. Hace especial hincapié en la efectividad a través de la creatividad humana y del uso adecuado del capital. Ayuda a desprenderse de indicativos vanidosos para medir si realmente tu producto funcionará. No es un libro especialmente ameno, es un libro para trabajarlo casi académicamente pero resulta muy clarificador.

De cero a uno de Peter Thiel. Cofundador de Paypal y uno de los primeros accionistas en apostar por Facebook, es toda una eminencia en el mundo del emprendimiento. Aunque no comulgo con algunas de sus ideas conservadoras, las opiniones de Thiel siempre hay que tenerlas en cuenta y en este caso particular, el libro es muy recomendable. No es un manual de instrucciones de emprendimiento, sino más bien un ejercicio de pensamiento de qué cosas hay que tener en cuenta en un contexto de globalización y tecnología para conseguir que tu producto funcione por igual en China, en Argentina o España. El libro resulta muy estimulante por la capacidad intelectual de Thiel en su manera de transmitir. Huye de los tópicos y obliga a reflexionar sobre los pasos que hay que dar para emprender con claves y consejos muy meditados, los de un empresario considerado todo un visionario.

El libro negro del emprendedor. No digas que nunca te lo advirtieron de Fernando Trías de Bes. El libro no pretende desalentar -aunque el título no ayuda- pero sí enfatizar la necesidad de prestar atención a los riesgos que te pueden hacer fracasar como parte necesaria para equilibrar la motivación, el talento y la idea por la que se pretende apostar. Está teniendo bastante tirón.

Focus, de Daniel Goleman. La práctica de la atención es como un músculo. Si no lo utilizamos se debilita; si lo ejercitamos, se desarrolla y fortalece. El uso de la inteligencia emocional y las posibilidades de cultivar la atención, tanto como forma de autocontrol como de mejora de la empatía a los demás aumenta nuestro rendimiento y capacidad en la toma de decisiones y en el análisis de las situaciones.

La nueva fórmula del trabajo, de Laszlo Bock. Reseñado ya en Thebookhunter, pincha aquí

How, por qué cómo hacemos las cosas significa tanto, de Dov Seidman. Reseñando ya en Thebookhunter, pincha aquí

Creatividad S.A, de Ed Catmul. Reseñado ya en Thebookhunter, pincha aquí

Nuestro iceberg se derrite, de John Kotter. Reseñado ya en Thebookhunter, pincha aquí

Decídete, de los hermanos Heat. Reseñado ya en Thebookhunter, pincha aquí