Seas o no aficionado al rugby es fácil identificar a los All Blacks, el combinado nacional de rugby de Nueva Zelanda,  cuando aparecen en televisión escenificando su danza ritual “Haka” antes de los partidos.  Es su carta de presentación. El ritual de la danza es el reflejo de una cultura de equipo única en el mundo. En Legacy, James Kerr se adentra en el corazón de estos legendarios All Blacks para extraer qué lecciones podemos aprender para un buen liderazgo y gestión de equipos en la empresa.


No siempre existió esta cultura en los All Blacks. Todo comenzó en 2004 después de una estrepitosa derrota con los Springboks, la selección sudafricana. Era la gota que colmaba el vaso porque no sólo fue el colofón a una mala racha de resultados, sino a una actitud vergonzosa de los jugadores que además celebraron la derrrota con una impresionante borrachera en el hotel donde se alojaban. El staff técnico definió aquel momento como de “disfuncionalidad cultural” y determinó que era hora de comenzar el cambio. Kerr cuenta la  intrahistoria y traza un relato que  describe todo el proceso de cambio (duró siete años, hasta la consecución del título mundial)  extrayendo los valores y herramientas implementadas en el seno del equipo, y que desembocaron en la actual cultura All Black.

El autor consigue una lectura convincente al ser capaz de escribir sobre liderazgo sin resultar denso. Acierta de pleno al hablar de todos los aspectos relacionados con la gestión de equipos y liderazgo, desde la perspectiva de un equipo deportivo cuya cultura de grupo quizás no tiene parangón.  La clave de todo ya la aporta el propio título del libro, porque el tema no va de ganar sino de algo más profundo. El éxito no como fin primario sino como consecuencia del trabajo y gestión del grupo, porque los All Blacks trabajan para crear un legado cultural de éxito a largo plazo. Para enfatizarlo, Kerr se sirve de multitud de ideas, citas y mucha sabiduría aborigen con la que describir el ideal de grupo conseguido por este equipo, una seleccion de jugadores que solo se encuentran periódicamente. Los capítulos del libro, relacionados especificamente con lecciones de liderazgo, comienzan con un dicho maorí vinculado al correspondiente valor que trata de explicar el autor. Introducciones a cada capítulo como “la persona con una visión estrecha sólo ve un horizonte limitado“, “planta árboles que nunca verás” “sé un líder, no un seguidor“, etc.  exaltan el mensaje.
Una cultura de equipo que decidieron denominar “La cultura All Black” y que se resumía en la frase

“Mejores personas hacen mejores All Blacks”

James Kerr extrapola hasta 15 lecciones que habría que copiar, en su opinión, de los All Black para conseguir una verdadera cultura organizativa en cualquier grupo, y sentar las bases de un sólido liderazgo. Cómo trabajar conjuntamente con un propósito común. Cada rol, cada responsabilidad y cada posición como suma de un todo. Legacy es un manual de inspiración única para los líderes en todos los campos , y responde a preguntas como ¿Cuáles son los secretos del éxito sostenido?  ¿Cómo manejar la presión ? ¿Cómo se entrena para ganar al más alto nivel ? ¿Qué es lo que queda  después de que te has ido ? ¿Cuál será tu legado? El autor toma, como punto de inicio de cualquier proceso de creación de equipo el propósito. Todo grupo nace con un propósito, y Kerr recuerda que lo importante no es que hagas las cosas para ganar, sino la pasión que pongas por hacer las cosas más increíbles que puedas, mensaje que universalizó Steve Jobs y que constatan desde entonces tantos otros como Ed Cadmull o Simon Sinek, cuya charla Ted es una de las más visionadas.

Si eres habitual lector de técnicas de management, liderazgo, gestión de equipos o coaching, en la lectura de Legacy probablemente no encuentres ideas novedosas, pero te resultará muy interesante la manera de aplicarlas.
Como dicen los All Blacks “es un honor, no un trabajo”.