El 6 de septiembre de 2017 un telescopio de Hawai detectó un objeto cruzando nuestro sistema solar procedente de una estrella cercana llamada Vega. Aparentemente era un pequeño asteroide que llamaron Oumuamua (explorador en hawaiano). El 7 de octubre avanzó hacia la constelación Pegaso y la oscuridad ulterior, sin que la humanidad tuviera constancia de su visita. Llegó como un extraño pero se fue siendo algo más, porque dejó una ristra de preguntas sin respuestas. Avi Loeb, el prestigioso astrofísico de Harvard, estudió meticulosamente el objeto con los datos que pudo recabar y cree que hay indicios suficientes para respaldar la hipótesis de que existen más civilizaciones inteligentes en el universo y que Oumuamua es producto de una de ellas. Este libro resume sus argumentos, todo un reto al conservadurismo científico sobre el siempre controvertido tema de la vida fuera de nuestro planeta, casi siempre cimentado en una realidad incómoda: que ni los científicos ni la gente corriente estamos preparados para aceptarla. El excitante y estimulante texto de Loeb no solo argumenta por qué los datos que ha estudiado parecen sugerir lo que afirma, sino que le da pie a filosofar sobre la gran pregunta ¿la vida en la Tierra es la única del universo? y hacerlo con solvencia, sin dejar de reconocer que parte de sus colegas consideran su hipótesis pasada de moda, ajena a la ciencia moderna y mal planteada. Pero, como él mismo dice, eso no deja de ser un error, porque lo que él pone encima de la mesa es que es hora de tomarse en serio esa posibilidad, porque en una cosa si que hay una aplastante unanimidad en la comunidad científica sobre Oumuamua: nunca antes nos habíamos topado con un objeto así de extraño y la posibilidad estadística de que fuera una roca es de una entre un billón.
La cultura popular, con sus libros y películas de ciencia ficción, no ha ayudado a que realmente nos lo planteemos con seriedad. Los extraterrestres han llegado a tal grado de conocimiento que manipulan el espacio y el tiempo del universo a su antojo y pueden cruzarlo de punta a punta en un abrir y cerrar de ojos. Sencillamente, en Hollywood no existen las leyes de la física, que no dejan de ser algo muy secundario puesto al servicio del objetivo real: entretener. Pero la distorsión que hemos realizado de los seres de otros mundo, si existieran, parece haber alimentado en nuestra cabeza que solo son producto de nuestra imaginación y la realidad es que seguimos sin tener pruebas evidentes de su existencia más allá de la estadística y que resume la paradoja de Fermi. Enrico Fermi, el físico que desarrolló el primer reactor nuclear de la historia y parte del equipo del proyecto Manhattan, lanzó su famosa paradoja estando reunido con sus amigos: «Si hay miles de millones de probabilidades de que existan otras civilizaciones en el universo, ¿se puede saber dónde está todo el mundo?»
El texto de Loeb necesita del lector cierta comprensión técnica y de conocimiento físico y matemático en momentos puntuales, pero no lastra su emocionante lectura. El libro destila filosofía existencialista, lo que combinado con su capacidad técnica y analítica da como resultado una estimulante invitación a reflexionar sobre nuestro lugar en el universo, nuestra propia concepción de nosotros y todos los prejuicios y limitaciones que nos hemos aplicado durante la historia para tratar de entender el sentido de la vida.
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