Hacía mucho que no leía un libro de temática relacionada con el desarrollo profesional/personal. Por lo general son buenos libros , entretenidos y de lectura rápida que suelen seguir una estructura muy similar: ofrecen dos o tres claves sobre cuestiones que consideran fundamentales para crecimiento profesional a nivel individual y de equipo y usan ejemplos motivadores reales que las respalden. Este de Daniel Coyle, cuyo título es un proverbio etíope, no es uno de mis preferidos (podéis ver varios reseñados en la sección de Management del blog que me parecen más interesantes y destacables), pero ofrece algunas ideas interesantes para explicar cómo alcanzar equipos de trabajo exitosos. No dice nada que no se haya dicho antes, pero lo hace desde un punto de vista novedoso pivotando alrededor del concepto llamado “cerebro social” con el que ilustrar cómo funciona nuestra cabeza a la hora de predisponerla a trabajar eficientemente con otros invididuos con un objetivo común.

Desde una perspectiva neuropsicológica describe cómo se configuran en nuestro cerebro las habilidades para generar relaciones de confianza y pertenencia a un equipo para perseguir metas conjuntamente. Para Coyle hay tres parámetros principales para cimentar un buen equipo de trabajo: generar sentido de pertenencia, fomentar la cooperación basada en la confianza y adjudicar propósitos a partir de objetivos y valores comunes. Emplea a Google, a los SEALS (fuerzas especiales del ejército estadounidense), a Pixar o al equipo de baloncesto de la NBA de los Spurs de San Antonio y a su célebre entrenador Gregg Popovic, como sólidas culturas del trabajo en equipo y que le ayudan a ejemplificar sus ideas.

El texto de Coyle muestra cómo lograr confianza y fortalecer un equipo mediante estrategias y el desarrollo de habilidades que se usan para el bien común y que lo mismo te valen para montar una estantería de casa que para desarrollar un negocio.Hoy día es todo un reto conseguir equipos de trabajo efectivos y eficientes porque el rango de propósitos suele ser muy amplio, por lo que es fundamental establecer pocas prioridades críticas. Si quieres un gran equipo necesitas una plataforma psicológica segura y lo más acotada posible para que abrace con determinación los objetivos. Eso sí, Coyle deja una advertencia sobre lo falsa creencia de que los equipos exitosos suelen ser entornos de felicidad para recordar que el liderazgo también debería incluir como objetivo esta cuestión. Muchas de las culturas de éxito no son entornos de alegría y felicidad. Suelen ser ecosistemas comprometidos y con mucha energía y motivación, pero orientados a resolver juntos problemas difíciles aunque sea a costa de la felicidad, lo que provoca frustraciones incómodas cuando hay que enfrentarse a momentos en los que el grupo no está donde debería estar desde el punto de vista de los objetivos.