Cada vez nos esforzamos más por tratar de predecir lo que viene. Expertos de todo tipo -financieros, medioambientales, políticos, deportivos, tecnológicos- ofrecen predicciones sobre el futuro, ya sea acerca del mercado de valores, las relaciones internacionales, la próxima elección presidencial o el campeón de un mundial de fútbol. Sin embargo, ¿hasta qué punto se cumplen tales pronósticos? Como sabemos, la mayoría de las personas no son buenas a la hora de hacer predicciones, e incluso los expertos más conocidos no tienen ese don, por más datos que analicen y capacidad para interpretarlos posean. El uso masivo datos y  la tecnología actual, no puede eludir que pronosticar el futuro sigue siendo una quimera, pero cierto es que hay determinadas situaciones futuras que se pueden predecir con una alta probabilidad. El libro de Marta García Aller es uno más dentro de la corriente adivinatoria, con la particularidad que lo hace recordando qué cambios resultaron disruptores en nuestras vidas no hace tanto y que hoy parecen que siempre estuvieron entre nosotros. El texto recopila cuantiosa información sobre los cambios más importantes que se están produciendo y se producirán en las próximas décadas en muchos campos de la actividad humana. Se trata de un libro divulgativo ameno dirigido al público generalista. Para Marta García, cuando pensamos en el futuro tendemos a imaginar las cosas que llegarán, pero resulta mucho más esclarecedor dibujar ese futuro identificando las cosas que dejarán de existir. Sobre esa base, mirando al pasado y recopilando datos actuales sobre las tecnologías en las que se trabaja actualmente, se atreve a esbozar cómo viviremos en un futuro muy cercano.

Así se puede decir que estructura el libro, una primera mitad sobre lo que dejaremos atrás y una segunda sobre lo que vendrá. Entre las cosas que se acabarán -el petróleo, el dinero, la privacidad- la autora incluye el fin del trabajo, analizando sus pros y sus contras. “Es mejor ir haciéndose a la idea. Todo lo que pueda hacer un algoritmo lo terminará haciendo. En las anteriores revoluciones tecnológicas automatizaron los trabajos físicos. Ahora les toca a todos los demás. Sobre todo a los más rutinarios“. Es quizás, sobre esta idea central, con la que abre todo el abanico de efectos que irán implántandose en nuestra forma de vivir. Al final el libro se aproxima en sus planteamientos al Homo Deus de Harari, aunque la capacidad de transmitir de Marta García está muy lejos de la de Harari, así como su forma de teorizar sobre hechos acontecidos. En eso, Harari se convirtió en un maestro con su monumental éxito Sapiens. Sin embargo, y como le ocurre a Harari en Homo Deus,  la parte final del texto rezuma más aroma a profecía que a pronóstico. Aunque los argumentos están expuestos y desarrollados con aparente consistencia,  no dejan de estar lastrados por el propio desconocimiento de lo que realmente está por venir, la impredecibilidad de los hechos pendientes de suceder y del futuro en definitiva.

En el libro se percibe el buen trabajo documental de la autora, como destacable es la gran cantidad de temas en los que pone el foco porque supondrán un cambio notable en nuestras vidas; pronostico que gustará al lector que previamente no haya abordado este tipo de textos. Para el que sí lo haya hecho, nada nuevo para incluir en su agenda futurista y probablemente se le hará cuesta arriba a poco de empezar.