Sapiens es un libro capaz de condensar la historia evolutiva del hombre -desde nuestro ancestro Homo Sapiens hasta lo que somos hoy en día- en poco menos de cuatrocientas páginas. El resultado es impresionante y sin duda ha superado todas las expectativas de su autor, Yual Novah Harari, que ha fabricado un ensayo apto para todos los públicos y lo ha convertido en un superventas (más de un millón ejemplares) cual novela de Ken Follet.

La primera parte del libro es la que resulta más estimulante. Coincide con la fase de nuestra historia de la que no se tienen muchos datos, lo que da rienda suelta a Harari para construir hipótesis -razonadas- sobre cómo fueron sucediendo las cosas entre las diferentes especies de Homo Sapiens -seis- que poblaron la tierra y cómo finalmente nuestro ancestro dominó evolutivamente al resto hasta hacerlos desaparecer. El autor da rienda suelta a una imaginación audaz, deleitando por momentos en su escenificación de la vida y costumbres de los Sapiens, sumando interés a cada página con un estilo muy novelesco. Harari muestra una faceta divulgadora brillante, hilvanando con gran acierto en la narrativa datos objetivos con una capacidad de animación muy estimulante, estableciendo en ocasiones paralelismos con situaciones modernas en su discurso -por ejemplo una comparativa sumamente interesante es la que establece entre el código babilónico de Hammurabi de 1728 a.C con la Constitución de los EEUU de 1776- haciendo además gala en la narrativa  de un sentido del humor muy sutil. Harari construye un libro de Historia, pero sin nombres y datos abrumadores de listas de reyes, batallas o tratados, ya que los acontecimientos históricos que en ocasiones se reflejan solo sirven para aclarar determinados hechos que contribuyen a su explicación evolutiva del hombre, que es de lo que se trata. Un estilo que muchos niños agradecerían a la hora de estudiar, sobre todo porque sencillamente les resultaría fascinante y más fácil de asimilar.

El mundo acogió media docena de especies de Homo Sapiens, de las que hoy en día sobrevivimos únicamente nosotros. El filtro que fue eliminando a las otras cinco en detrimento de la nuestra se produjo en varias tandas, que para Harari fueron:

  • la revolución cognitiva: nos hicimos inteligentes, con capacidad para imaginar, ser creativos
  • la revolución agrícola: cuando comenzamos a dominar la naturaleza y el medio ambiente
  • la revolución cientíofica: con nuestros avances e invenciones

En torno a esos tres grandes eventos Harari va relatando los impactos evolutivos que supusieron la aparición del lenguaje, la capacidad de pensar abstractamente, la cooperación en grupos cada vez más grandes de individuos, la aparición de la religión, la evolución del dinero, la invención del crédito, la explosión del comercio y la creación de los imperios, así como la irrupción del capitalismo.

Harari llega a profetizar que un gran evento está pendiente en nuestra proceso evolutivo y que nos podrá liquidar como especie. Esto ocurrirá o bien porque nos carguemos el medio ambiente -nuestro hábitat- o bien porque caigamos presos de nuestro potencial científico,  dominados por la inteligencia artificial, nuestra longevidad o poderes cognitivos cada vez mayores aún por determinar.

Harari logra una fotografía más que respetable de nuestra historia, porque no es fácil salir indemne de un libro de este corte abordando la historia de la humanidad en tan pocas páginas sin caer en el simplismo. Como hasta el más poderoso de los leones tiene pulgas, hay que saber darle un voto de confianza al autor. Con seguridad, cualquier erudito o conocedor más en profundidad de la historia atribuiría errores a Harari en algunas de sus explicaciones, pero creo que no habría que acusarlo de falta de rigor o de ciertas licencias, porque el autor ha rizado el rizo al conseguir hablar de historia sin aburrir, atrayendo a fecha de este post a casi dos millones de lectores de, no nos olvidemos, un ensayo sobre Historia. Cierto es que afrontar un libro de esta envergadura, por muy capaz que seas de sintetizar datos y el relato que construyes, tiene el peligro de conducirte a escribir como si supieras de todo, algo que en momentos se aprecia en la contundencia -algo arrogante- con la que el autor expone algunos hechos e hipótesis, pero que queda muy bien camuflada con una narrativa que engatusa e invita a seguir sin contrariar al lector cuando se perciben errores o cierto sesgo a la hora de tratar la información.

Desde el punto de vista evolutivo deja abierto a reflexión en qué etapa de la historia nuestra conciencia e identidad humana se transformará, transformaciones que pongan en cuestión el término “humano”. Mayor longevidad, posibilidad de manipular genéticamente nuestros organismos, de crear también organismo simbióticos (humano-robótico) y cómo será nuestra capacidad cerebral. Desde el punto de vista evolutivo, probablemente no necesitamos miles de años en dar el siguiente salto y cómo serán nuestros sucesores o cómo vamos a saber manejar esta nuevo salto entre nuestros descendientes abre muchas preguntas (en este punto me recuerda mucho al recomendable libro de Nick Bostrom “Superinteligencia”). De momento, la mayoría nosotros está más preocupado de conseguir o conservar un empleo, formar una familia, adquirir una vivienda o de planificar expectativas a medio plazo, por lo que no solemos preguntarnos que bioética aplicaremos a las clonaciones, experimentos (sólo a chimpancés o también a personas de “segunda clase”?) o simplemente ¿qué estará prohibido hacer y qué no?

Un libro que invita a la conversación, que genera debate y resulta muy sugerente como propuesta de club de lectura por toda la riqueza reflexiva que contiene. Un texto a la altura de los párrafos publicitarios que toda editorial imprime en sus cubiertas como parte de la estrategia de marketing.

 

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