Los innovadores es una historia de pioneros, hackers, inventores y emprendedores con la innovación como producto de un ecosistema de colaboración.

Walter Isaacson aglutina en este libro una especie de “dream team” de todos aquellos que han contribuido en la historia más reciente de la humanidad a estrechar la colaboración entre la inteligencia humana y las máquinas. Aquellos que fueron capaces de innovar y conseguir avances tecnológicos de calado en la sociedad. Quizás no estén todos, pero Isaacson lista un considerable número de ellos e hila con habilidad las interacciones de los trabajos de unos y otros.

Habría primero que preguntarse la diferencia entre innovador e inventor. Una invención o invento es un objeto novedoso, pero para que se convierta en una innovación debe implicar un cambio en la sociedad. Los ingleses cuando hablan de innovación hacen más hincapié en la aplicación exitosa, que la invención sea utilizada por la sociedad y que suponga un cambio en la misma; no necesariamente con éxito comercial ya que hay innovaciones que no lo han tenido porque no son productos comercializables. Un ejemplo claro: Xerox inventó en los 70 los interfaces gráficos de usuario  pero  fue Steve Jobs y su Mac quien los popularizó en los años 80. En los 90 Windows de Microsoft terminó de extenderlos entre los usarios. Aunque Xerox inventara los interfaces gráficos, los verdaderos innovadores fueron Apple y Microsoft.

Isaacson es un reconocido biógrafo y en este libro ejerce una función similar al resultar el texto la suma coral de muchas biografías. Él se centra exclusivamente en la parte de los protagonistas relacionadas con la innovación que alumbraron en su día y obvia la parte biográfica relacionada con otros derroteros de sus vidas personales o profesionales. Vuelve hacer alarde de la prosa fácil y fluida que exhibió en Steve Jobs  y demuestra una vez más un profuso ejercicio de documentación. Consigue enlazar con sentido las historias de los diferentes protagonistas conectándolas inteligentemente, cuando es posible, en función de los trabajos de unos que influyeron a otros, dividiendo el libro en función de los hitos tecnológicos alcanzados: computadora, programación, transistor, videojuegos, internet, ordenador personal, conexión global. De esa manera traza el mapa tecnológico que manejamos hoy en día como la suma de pequeños pasos individuales que fueron dando los diferentes protagonistas basándose en los trabajos de sus antecesores. La única excepción  fue la invención de la Web por el talento solitario del ingeniero informático Tim Berners-Lee. Isaacson cree que el enfoque de la simbiosis hombre-máquina es más prometedor que el de la inteligencia artificial, la creación de artefactos que emulen o superen a la mente humana.

Descubrirás como la hija del famoso poeta Lord Byron, Ada Byron, fue una brillante matemática y una de las pioneras en la programación computacional y sin embargo menos universal que su progenitor, que nunca la conoció ya que se separó de su madre al año de nacer y no mostró interés en su crianza.

Escribe Isaacson:
Existen abundantes libros en los que se homenajea a personas que los biógrafos retratamos o mitificamos, como inventores solitarios. Yo mismo he escrito unos cuantos. Haga el lector la prueba de buscar en la sección de libros de amazon.com la frase “the man who invents” (el hombre que inventó) y obtendrá más de dos mil resultados. En cambio, tenemos muchos menos relatos de la creatividad colaborativa, la cual resulta de hecho más importante para entender cómo se configuró la actual revolución tecnológica.

 

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