La gente pobre es igual que al resto en casi todo. No es menos racional y tiene los mismos deseos y debilidades que una persona con recursos, pero está condenada a un esfuerzo mucho mayor de sus habilidades, voluntad y compromiso para salir adelante. Cosas tan básicas como el acceso a comida se convierten en muros casi infranqueables a diario, lo que da lugar a sorprendentes mecanismos en el desarrollo personal y colectivo de una economía de la pobreza que no tiene nada que ver con una economía pobre, aunque pueda parecer lo mismo. La tendencia a reducir a los pobres a un conjunto de clichés impide comprender sus problemas reales. Las políticas gubernamentales destinadas a ayudarles muchas veces fracasan porque descansan en suposiciones falsas sobre sus circunstancias y su conducta. Esa es la clave para los autores, Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo (economistas del MIT y ganadores de Nobel de Economía)  para poder aplicar con éxito políticas destinadas a erradicar la pobreza. Ambos invitan a dejar de lado “la sensación de que la lucha contra la pobreza es demasiado abrumadora y a empezar a pensar en ella como un conjunto de problemas específicos que, una vez identificados y comprendidos, pueden ser resueltos de uno en uno”. No existe una única medicina para todo, por lo que tampoco hay una única solución para este problema. Este libro ofrece unas cuantas lecciones útiles que habría que tener en cuenta para diseñar los programas adecuados que ayuden a erradicar la pobreza.

Lo más interesante de este trabajo es que los autores hacen un gran esfuerzo por captar la reflexión del lector desde el principio, de unirlo a su causa, porque enfocan intelectualmente el problema huyendo a conciencia de todo tipo de opiniones e ideologías demasiado generalizadas sobre el asunto de la pobreza. La mayoría de la población pobre del planeta vive distribuida en cincuenta países, en los que el umbral medio de pobreza se sitúa en el equivalente a unos 36 centavos de dólar por persona y día. En la India esa cantidad permitiría comprar quince plátanos pequeños o bien un kilo y medio de arroz de baja calidad, claramente insuficiente para conseguir llevar una vida normal. Por eso, han basado sus análisis escuchando a las personas pobres y comprendiendo la lógica de cómo se las arreglan, tanto individualmente como en la familia o la comunidad que habitan, para salir adelante en escenarios tan dramáticos como el mencionado. ¿Cómo se vive con menos de un dólar al día? ¿Por qué los microcréditos resultan útiles pero no son el milagro que algunos esperaban? ¿Por qué los pobres dejan pasar las campañas de vacunación gratuita pero pagan por medicinas que a menudo no necesitan? ¿Por qué sus hijos pueden ir a la escuela año tras año y no aprender nada? ¿Por qué no siempre invierten en obtener alimentos con más calorías, sino alimentos con calorías que saben mejor? ¿Por qué los pobres necesitan pedir prestado para ahorrar?  ¿Por qué los niños pobres van a la escuela pero no aprenden? La búsqueda de respuestas a preguntas como estas muestran una acertada combinación de mente abierta y respeto por la evidencia objetiva, eludiendo las grandes cuestiones generalizadas y las teorías preconcebidas sobre la pobreza para centrarse en problemas concretos que requieran soluciones concretas; el libro recoge el fruto de quince años de estudios de impacto.

Ahora bien, los autores siguen sin poder dar una respuesta universal al problema porque las condiciones de pobreza dependen de muchos factores que no siempre coinciden en la geografía global, donde la religión, la cultura, los conflictos étnicos o culturales siguen determinando muchas de las causas. Nada dicen tampoco del control demográfico de la población mundial y de su desigual distribución, porque no se paran en la obviedad, más preocupados en el pragmatismo cercano, aquel que se centra en cómo tratar de sacar de la miseria a una unidad familiar, una comunidad o un pueblo.

Una lectura que te sumerge en la impactante realidad de la economía de la pobreza y de su sorprendente funcionamiento, cargada de rigor y de una estimulante lucidez.