Caminamos por un tiempo en el que todo el mundo parece ansiar ser famoso o rico, o ambas cosas. Pocos lo consiguen, y entre las personas que persiguen parámetros de éxito no necesariamente vinculados a la riqueza o la celebridad, un elevado porcentaje siente que no lo logra. Cierto es que, entre las razones, se oculta la personalidad, el carácter, el esfuerzo y el talento de cada uno, pero autores como James Clear creen que se debe a que no crearon hábitos de apoyo como benefactores en la construcción del camino hacia una vida mejor. De eso versa este libro, de los hábitos, aunque su particular título pueda confundir al potencial lector sobre la temática. No, no es un libro de física nuclear, sino uno más en la oferta de libros con temática de mejora personal, porque podemos encuadrarlo a medio camino entre la guía de autoayuda y el de mejora de productividad. Nada más comenzar, Clear asocia su titulo a la temática del texto, definiendo qué significa “atómicamente” (una cantidad extremadamente pequeña de una cosa) y “hábito” (una rutina o práctica realizada regularmente).

Ya subí un artículo relacionado con los hábitos (pincha aquí ) en el que además recomendaba varios títulos para el que estuviera interesado en el asunto. Poco más añade este libro de James Clear sobre el fondo de lo que escribí, si bien, aporta nuevos mecanismos de ayuda para el que se propone, sin conseguirlo, cómo introducir nuevos hábitos en su vida diaria y que tienen que ver con su particular concepción de estos: la atomización de nuestras rutinas.

Clear nos dice que no nos solemos dar cuenta de que nuestra actividad diaria consiste en muchos hábitos individuales pequeños o grandes, y que esos hábitos básicamente nos convierten en lo que somos. Por lo tanto, si abordamos pequeños cambios en nuestra rutina diaria, pueden tener un tremendo efecto positivo a largo plazo. Pone incluso un ejemplo muy de  anuncio de teletienda, pero que resume a la perfección su idea. Propone a la persona sedentaria que haga 40 flexiones todos los días sin trampa; si es constante y con el paso de los días el ejercicio se vuelve natural y no un tormento, lo incorporará como hábito y probablemente comience a subir su propia exigencia sobre el ejercicio, lo que conseguirá con el tiempo transformar su cuerpo. El caso es que podemos dividir el día en muchos hábitos y ver cuáles son de apoyo y cuáles no, porque una vez que identificamos claramente los nocivos los podemos eliminar y podemos trazar un plan que los sustituya por otros más beneficiosos, siempre desde la óptica de “pequeños cambios provocaran grandes beneficios”.

Introducir nuevos hábitos en la vida requiere paciencia y disciplina, especialmente las primeras semanas, porque un hábito no se incorpora en piloto automático ni con la mera intención. La idea central de Clear es localizar los hábitos en períodos cortos de tiempo, de apenas unos minutos (incluso hábitos de dos minutos propone él) que con el paso del tiempo y a medida que se van incorporando como rutina favorecen que se vayan ampliado temporalmente. Lo esencial es conseguir satisfacción en el corto plazo, para que el ciclo de auto refuerzo se alimente contínuamente y la práctica de lo propuesto se termine convirtiendo en rutina y hábito.

Si has leído más textos del estilo, es probable que te cueste engancharte al principio (yo en ningún momento lo consigo), porque al contrario que otros que ya reseñé, Clear no ahonda en el porqué de cómo funciona nuestro cerebro a la hora de organizarnos/desorganizarnos la vida para encontrar las claves que te ayuden a mejorar (que a mí particularmente, me resulta más interesante), sino que simplemente propone un camino, el de la rutinización mediante actividades de pocos minutos. Y entonces es cuando, explicada la idea central, la mayor parte del libro es puro relleno.