Coincidiendo con el inicio del nuevo curso académico, he querido rescatar el magnífico libro de Ken Robinson en el que toca el tema de la educación impartida en las escuelas, institutos y universidades. Realmente el libro de Robinson versa sobre la inspiracion para el crecimiento del individuo a partir del desarrollo del talento personal, pero cimenta su exposición en el modo en que el sistema nos educa desde pequeños, abogando por cambiar el paradigma. Para Robinson el sistema debe apoyarse en el desarrollo de las habilidades personales, no puede ser un sistema educativo rígido y focalizado en las distintas materias. El actual enfoque coarta que afloren capacidades no inherentes a los contenidos que se enseñan en las diferentes asignaturas, por lo que Robinson anima a modificar el modo en que se enseñan para evitar sepultar la creatividad.

Él denomina y define “El Elemento” como el estado donde el talento (cual sea que poseas) se encuentra con la pasión personal. Su charla Ted sobre el tema, impartida justo antes de editar este libro, acumula ya más de 34 millones de visionados.

  1. ¿Qué es “El Elemento”?
    El momento en el que se alcanza un metaestado donde las ideas fluyen a mayor velocidad, se pierde la noción del tiempo, se tiene la impresión de que las ideas fluyen y tú eres sólo el canal, el instrumento. Produce una sensación de armonía y plenitud que uno no alcanza de otra manera. Te hace sentir más vital y satisfecho
  2. ¿Cómo lo alcanzo?

La secuencia sería: 1) se me da bien; 2) me apasiona; 3) lo quiero hacer; 4) ¿cómo me dedico a ello?

Debes tener capacidad y vocación (por mucho que quieras ser Michael Jordan si mides 1,50 y eres absolutamente descordinado, ni la vocación ni el esfuerzo pueden remediarlo). Además debes imponer dos condiciones: actitud y oportunidad.

3. Para alcanzarlo es probable que tengas que desprenderte del sentido común y de las ideas preconcebidas sobre tus habilidades y sobre lo que debemos o no hacer en la vida, y dejarse llevar por las pasiones internas. Por otra parte el miedo es el principal obstáculo para encontrar el Elemento, y a menudo nuestro entorno social y familiar más próximo no nos ayuda por lo que puede significar romper las dinámicas estándar, en la medida que puede percibirse como algo inseguro, arriesgado o simplemente incomprendido.

4. Trabajo y no suerte. La suerte se propicia a base de perserverancia y  actitud positiva y constructiva. A lo largo del libro se describen multitud de casos de personas donde lo que aparentemente fue una desgracia se convirtió en la oportunidad para dar ese gran salto hacia el Elemento. Y además nunca es tarde para alcanzar el Elemento. Siempre hay tiempo.

El Elemento tampoco exije dedicación exclusiva; dejarlo todo para perseguir esa pasión personal. Ahí está el fenómeno “amateur“. Muchas personas alcanzan su Elemento como una afición que desempeñan por puro hobby, como una forma de desahogo creativo que es compatible con la satisfacción de sus necesidades materiales por medio del trabajo. De esta forma se consigue un equilibrio esencial para el bienestar y la realización emocional y espiritual.

Una lectura muy recomendable que te hará reflexionar sobre cómo nos han educado y cómo se podría sacar más rendimiento personal a una nueva manera de educar y enseñar.

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