Es difícil no admitir que alguna vez se sueña -seguro que algun@ lo hace recurrentemente- con poder quedarse diariamente en casa, con el pijama puesto, disfrutando del placer de no hacer nada. Eso sí, con la seguridad de que es factible porque se consigue el dinero suficiente para vivir confortablemente. El cómo se ingresa el dinero es lo de menos, esa es la clave del sueño. Sin entrar en debates sobre pros y contras de este anhelo casi universal, instalarse en semejante estado ideal de confort puede estimular -cosas de tener tiempo libre- toda una serie de dilemas, preocupaciones, ecuaciones mentales y situaciones que podrían ser las que representa magistralmente Paco Roca en Confesiones de un hombre en pijama, tomo con el que cierra una excelente trilogía.

Aunque este enfoque a priori puede tildar de holgazán y de granuja a todo el que sueña con esa vida, presuponiendo vicios y defectos asociados al hecho de que la máxima aspiración vital sea la de pasarse el día en pijama, lo cierto es que precisamente la lectura de este cómic -en realidad de toda la trilogía- provoca lo contrario. Conduce sin remedio a una reflexión sobre qué cosas importan en la vida, entre ellas lo necesario que es tener un trabajo, de lo relevante que es ser trabajador en el sentido de comprometido con su desempeño.  El mejor estado es aquel en el que se disfruta de un trabajo digno, que guste y con el que sentirse realizado y que complemente los demás aspectos de la vida. Partiendo de esa especie de mensaje subliminal,  Roca aprovecha para plasmar con maestría muchos de los dilemas de los jóvenes actuales, teniendo en cuenta que ahora se es joven hasta los cuarenta y muchos. Se centra especialmente en la horquilla de edad entre la treintena y los cuarenta, un rango que abarca a los que no se consideran aún desfasados pero que difícilmente pueden asimilar plenamente las mismas costumbres vitales que los millennials,  subyugados por la tecnología a la que siguen de manera religiosa y sobre la que basan su estilo de vida. Roca toca temas de actualidad de lo más diverso, siempre con actitud de crítica constructiva, con guiños a todo tipo de colectivos, situaciones y a perfiles de la sociedad actual. Hay espacio para la denuncia social, sobre la mediocridad de los políticos de medio mundo, la mezquindad de los bancos en la crisis económica y el  excesivo poder de las corporaciones empresariales. Esboza a profesionales libres, por cuenta ajena, a parejas con tendencia a cambiar, a los estables, o a solteros empedernidos, siempre desde un costumbrismo apabullante, marca de la casa y que ya derrocha en otros títulos como La Casa o Arrugas. Dota al cómic de un ritmo y una atmósfera que recuerda a una comedia televisiva, de capítulos trepidantes y divertidos, y que en algunos pasajes y escenas puede recordarle al lector a series como Fraser, Seinfeld -leí en alguna entrevista que confiesa que es una de sus favoritas- Friends o para los más veteranos Apartamento para tres. Todo con un estilo muy suelto, caricaturesco en muchos tramos, que dibuja una sonrisa casi permanente en el lector y del que seguro arranca más de una carcajada. La naturalidad con la que aborda los temas es envidiable y parte de la clave es el sentido del humor que impregna toda la lectura. Es su fina ironía la que amarra con firmeza la complicidad del lector, que percibe que no se busca el chiste fácil y que está ante una refrescante, divertida y sutil crítica a la realidad actual. La cercanía con la que impregna la narrativa hará que muchos se sientan reflejados con algunas de las situaciones que describe. Para el final deja un bello capítulo relacionado con los amores de juventud basándose en un emotivo reencuentro. Inevitable no reflexionar sobre oportunidades que se dejan escapar, sobre la toma de decisiones, pensar que la vida es un cúmulo de suspiros que se escapan si no los aprovechas.

La Trilogía será versionada próximamente en una película por el director y actor español Raúl Arévalo. De ser fiel al cómic, es fácil augurarle una buena trayectoria en la cartelera cinematográfica.