La mitomanía y la heroización son procedimientos psicosociales. Elegimos entre algunos candidatos aquél a quién luego adoraremos por encima de todo lo demás. Los niños no pueden prescindir de héroes para desarrollarse y construirse como personas, mientras los adultos necesitamos de ellos con frecuencia para reconstruirnos, o de líderes para que nos guíen ¡Qué insulsa sería la vida sin episodios amenazadores y sin héroes que nos sacaran del atolladero! Boris Cyrulnik es un prestigioso neurólogo y psiquiatra, pero también un excelente divulgador, especialmente de la resiliencia. El término resiliente, proveniente de la ciencia y física de los materiales, es aplicado en psicología para explicar la capacidad humana de sobreponerse a situaciones dramáticas. Cyrulnik, nativo de la ciudad francesa de Toulon – el primer gran puerto de guerra francés- comenzó a acuñar el término resiliente porque escuchaba que los submarinos son resilientes en su estructura si son capaces de seguir navegando, independientemente de la presión del fondo oceánico o de los choques que reciban. Su libro (Super) Héroes ¿Por qué los necesitamos? describe con maestría cómo hemos desarrollado la necesidad social e individual de tener referentes para sobrellevar todo tipo de tragedias. En condiciones adversas buscamos el referente del héroe o del líder, pero incluso en situaciones favorables o de estabilidad emocional, elegimos mitos (musicales, deportivos, empresariales) a los que seguir o en los que fijarnos.Cyrulnik no sólo justifica por qué el ser humano adquiere esta tendencia, sino que también describe multitud de situaciones en los que confundimos qué es un héroe o qué es una acción heróica, argumentando como buen terapeuta, por qué caemos algunas veces en estos errores. Su libro me recuerda El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, no obstante ambos sobrevivieron a un campo de concentración nazi y usaron su horrible experiencia para reconstruirse como individuos y ayudar a otros a través de la psiquiatría y psicología. Escribe Cyrulnik “nuestros héroes sólo son grandes porque nosotros somos pequeños. Los adoramos cuando hablan de nosotros, pero los sacrificamos cuando ya no tienen nada que decirnos”. En un mundo tan complejo y competitivo, esta lectura resulta gratificante, motivadora, pero también como aviso de la ligereza con la que a veces elegimos los héroes equivocados.