A priori casi todo el mundo tiene claro qué significa invertir, pero cuando nos encaminamos a decisiones reales de inversión – especialmente financieras – perdemos clarividencia del concepto. Tendemos a minimizar variables relacionadas con el riesgo,  caemos en determinados sesgos que adormecen las alertas – básicamente por desconocimiento –  y mostramos cierta inercia a dejarnos llevar por  los cantos de sirena que relatan lo rápido que se puede multiplicar el dinero contratando determinado producto financiero o adquiriendo la acción de cierta compañía.

Se une a thebookhunter Javier Guillén – autor de  inversiones y lecturas– para escribir una serie de artículos sobre inversión autodidacta y literatura relacionada.

Javier tratará de desgranar – en sucesivas entradas – un conjunto de conceptos útiles para cualquier tipo de inversión, y por qué no decirlo, para cualquier tipo de decisión que suponga medios cuantificables. Javier es un experimentado Ingeniero Industrial, MBA por IEDE Business School y trabaja para una reconocida multinacional española en el campo de la tecnología de redes y movilidad eléctrica, pero además es inversor amateur, y aclaro lo de amateur, porque no está asociada a su sapiencia en el campo de la inversión financiera, que es notable, sino como mera distinción de que no es a lo que se dedica profesionalmente. Este artículo aparece titulado como Invertir en el blog inversionesylecturas.


¿Por donde empezar? Seamos originales y empecemos por una definición. Hay muchas definiciones de inversión, pero como me gustan las cosas sencillas, vamos a decir que simplemente invertir es renunciar a disfrutar de una cantidad de dinero en el presente para ser capaz de disfrutar de una cantidad mayor en el futuro. Lo más importante de la definición no es lo que dice, sino lo que no dice. Entre las cosas que no dice hay dos muy importantes. La primera que no dice es que invertir sea jugar o apostar – no soporto la expresión “jugar  a la bolsa”, posiblemente porque soy el primero que he perdido dinero haciéndolo – así que, ¿qué significa que no es jugar? Significa que el inversor usa su capital cuando piensa que el valor esperado (VE) de la inversión es positivo, es decir que las probabilidades de ganar multiplicadas por lo ganado son mayores que la probabilidad de perder multiplicado por lo perdido. Pongamos un ejemplo. Imagina que viene un tal David Cameron y dice “hagamos un referéndum”. Hay un 60% de posibilidades que gane quedarse en la UE, y las ganancias serían de 10 billones de libras – en realidad serían cero porque ya estaban en la UE, pero dejadme seguir con el ejemplo -. Hay un 40% de posibilidades de perder pero las pérdidas serían de 100 billones de libras – más otras 100 para el resto de la EU, pero éstas no las cuentan porque son unos … british -. Por tanto el valor esperado sería 0,6*10 – 0,4*100 = -34 billones. O sea, aunque había más posibilidades de ganar, en caso de perder las pérdidas serían mucho mayores, y por tanto el valor esperado negativo. Es decir, este señor NO es un inversor, es un ludópata;  este ejemplo no está basado en hechos reales, por supuesto.

Obviamente el valor esperado de una inversión es muy difícil de calcular, de hecho es imposible saberlo de forma exacta en la mayoría de los casos. Estos es así porque no es fácil calcular de forma exacta lo que se ganaría o se perdería con una inversión, y mucho menos las probabilidades de que salga bien. Pero es importante mantenerlo como forma de pensar en cualquier decisión que tomemos en la vida, no solo en las de inversión. Hay que generar hipótesis lo mejor razonadas posible y después contrastarlas con la realidad, de forma que vayamos aprendiendo y seamos cada vez más certeros. Lo curioso es que uno de los pocos casos en que es posible calcular de forma exacta el valor esperado es los sorteos, loterías y juegos de azar como la ruleta, y aún así el éxito que tienen es tremendo, de ahí que se diga que la lotería es un impuesto a los pobres. Yo compro lotería en navidad, pero no es una decisión racional, lo hago por miedo a quedarme solo trabajando en la oficina, por lo que en cualquier caso haced lo que digo, no lo que hago.

Volviendo a la definición, la otra cosa que no pone es que invertir sea ahorrar. Ahorrar, definido como guardar el dinero en el banco, en un calcetín, o debajo del colchón, es renunciar a los rendimientos de la inversión a cambio de una supuesta seguridad. La seguridad es en realidad relativa, porque no te protege de la inflación, ni de la quiebra de un banco, y si crees que un fondo de garantías te protegerá de la quiebra de un banco grande, como el Santander, tengo un puente de Londres muy bonito para venderte.

La razón principal por la cual a las personas les da miedo invertir y prefieren tenerlo todo en un depósito en el banco, es porque no puede pueden soportar la incertidumbre y la volatilidad normal de los mercados financieros. El problema es que muchas veces la gente trata de salir de esa zona de confort con falsas soluciones como la inversión inmobiliaria, pero de esto ya hablaremos más adelante.

Me gustaría terminar recomendando un libro sobre inversión, que no habla de ningún método concreto – aunque el autor es un inversor en valor y eso se nota en sus conclusiones, algunas de las cuales no son extrapolables a otros estilos – con el que te puedes aproximar a cómo pensar acerca de las inversiones, y en concreto sobre cómo gestionar el riesgo. Lo más importante para invertir con sentido común, Howard Marks.

howard

Javier Guillén