Hace un par de años leí el libro del científico Stephen Emmott, 10.000 millones, un texto que levantó todo tipo de polémicas en la comunidad científica, y que fue calificado por muchos como ensayo de “terror”. El libro me resultó tan interesante como inquietante y catastrofista, un alegato apocalíptico sobre la liquidación del medio ambiente  y la consecuente desaparición de la raza humana. Una población que no deja de crecer exponencialmente (de ahí el título, 10.000 millones de personas a corto plazo) y que agota imparable los recursos naturales disponibles. Emmot abruma con un derroche contundente de datos que avalan sus predicciones, y aunque difícilmente discutibles, algunos de ellos fueron rebatidos en su día. La relevancia de Emmott, y la importancia del tema, catapultaron el libro que también inspiró un exitoso documental. En mi caso tomé su lectura como una agitación de conciencias, y traigo a colación la recomendación del libro por la charla Ted de este post. Al Gore se siente optimista, porque nuestras conciencias parecen estar despertando a nivel global y comenzamos a tomar medidas que eviten la destrucción del planeta. Sin ánimo de poner paños calientes a lo que Stephen Emmott describe en su libro, la realidad de nuestra pésima gestión ambiental, quizás encontremos el equilibro adecuado para reflexionar sobre nuestro comportamiento como especie, a medio camino entre las profecías de Emmott y las acciones emprendidas que invitan al optimismo de Gore.

10.000 millones