Dan Carlin, creador del popular y galardonado podcast Hardcore History, analiza en este ensayo algunos de los momentos apocalípticos del pasado de la humanidad como una forma de enmarcar los desafíos del futuro. ¿Los tiempos difíciles crean personas más duras? ¿Puede la humanidad manejar el poder de las armas sin destruirse a sí misma?¿La tecnología alcanzará un punto en el que controle nuestras vidas o no lo permitiremos? Carlin rememora eventos históricos pasados que nos obligan a considerar paralelismos de los que aprender para que no vuelva a suceder lo mismo y evitemos que nuestro mundo se convierta en un montón de ruinas en las que futuros arqueólogos excaven y nos estudien. Combina historia, narración y curiosidades (o rarezas, según se mire) que conectan pasado y futuro, siempre involucrando la supervivencia humana como trasfondo: desde el colapso de la Edad del Bronce hasta los desafíos de la era nuclear, el problema se cierne siempre sobre nosotros como una espada de Damocles persistente. Escribe sobre la caída de imperios como fueron el Asirio o el Romano y sobre epidemias como la Peste Negra que muestran que hasta la civilización más grandiosa puede caer sin remedio, captando el interés del lector, pero a veces no hilvana bien los paralelismos a los que quiere llegar o bien cuela historias sobre la crianza de los hijos en siglos pasados (cada época  con sus usos y costumbres) como recordatorio sutil de que ahora malcriamos a los niñ@ y los hacemos más dependientes y frágiles. En esos momentos pareciera que determinados capítulos o fragmentos del libro son un guion esquemático escrito a prisa por algún colaborador mientras él atendía su podcast u otros menesteres.

Su famoso podcast sobre historia, un medio que empezó a usar en 2005 cuando prácticamente nadie lo frecuentaba, emite capítulos que pueden llegar a durar tres horas. A pesar de la bíblica duración en una época en la que se premia la brevedad porque ha crecido exponencial y preocupantemente el déficit de atención del personal (los vídeos de Tik Tok o de Reels en Instagram duran segundos), sus podcast tienen éxito como epopeyas discursivas que recrean momentos de la historia con un dramatismo arrollador. La notoriedad que le han supuesto le ha colgado un cartel de intelectual lo suficientemente grande para atreverse a escribir un libro de historia con el riesgo que conlleva. Para vender libros de historia a un público generalista, lo ideal es eludir la narrativa basada en un tostón de fechas y sucesos que terminan resultando plomizos, pero si juegas a tratar de popularizar demasiado el mensaje corres el riesgo de perder rigor, un difícil equilibrio del que no todos logran salir indemnes. El libro de Carlin trata de asemejarse al estilo del podcast para asegurarse una clientela suficiente y lucrativa, pero deja indiferente; está bien, pero no cuaja. Los historiadores que utilizan técnicas narrativas para relatar nuestro pasado rara vez consiguen ser superventas, pero redactan con rigor y sin caer en trucos simplones al estilo de “¿y si Hitler no hubiera nacido?” que pueden convertir tu texto en un folletín low cost en lugar de un intento solvente de amplificar el segmento de lectores al que quieres llegar. Su loable intento de hacernos ver que podemos sufrir el mismo destino que nuestros antepasados termina pareciendo un fuelle con el estertor roto. Encontrarás datos curiosos y preguntas que te inviten a reflexionar, planteadas a veces con hipótesis parecidas a las de cualquier programa televisivo mediocre de misterios sin resolver, lo que no le resta mérito a tratar de amplificar el mensaje a la mayor cantidad posible de público, de acudir al pasado y a la historia para aprender, pero el libro de Carlin no copara listas de recomendaciones ni un lugar privilegiado en las estanterías.