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The Book Hunter

Estímulos del pensamiento escrito

mes

febrero 2019

El impulso irracional

Los seres humanos somos seres racionales que continuamente tomamos decisiones irracionales. Que sean irracionales no significa que no sigan patrones lógicos y sólidos. Las tomamos basándonos en una mezcla de motivaciones conscientes e inconscientes a partir de experiencias y conocimientos tanto individuales como de origen colectivo. El Impulso irracional es un texto para poner en entredicho nuestra visión del mundo y empujarnos a reflexionar sobre nuestro proceso de toma de decisiones, constituyendo una herramienta aplicable en muchos ámbitos de la vida personal y profesional. Recurriendo a investigación de vanguardia en los campos de la psicología social, la economía conductual y la conducta organizacional, el libro analiza diversas fuerzas que influyen y determinan comportamientos incompatibles con la razón: la aversión a la pérdida (la tendencia a hacer todo lo posible para evitar aquello que es percibido como un perjuicio), el sesgo diagnóstico (la incapacidad para reconsiderar nuestros juicios iniciales sobre personas y situaciones) o el «efecto camaleón» (la inclinación a asumir  características que se nos han asignado de manera arbitraria). Seguir leyendo «El impulso irracional»

La edad de oro

Roxanne Moreil y Cyril Pedrosa firman una bellísima propuesta gráfica, visualmente impactante y con un guión excepcional en un género que podría parecer excesivamente trillado: el de historias de princesas y conspiraciones palaciegas. Sin embargo, no solo la belleza de cada viñeta atrapa desde el principio, también la propuesta del relato en el que se expanden muchos de los conflictos de hoy día,  reconocibles en torno a la perenne lucha entre los ideales progresistas y modernos y las fuerzas que condicionan libertades de todo tipo. Así, los personajes principales muestran rasgos que se alejan de los estereotipos del género; la princesa no necesita al clásico príncipe para vivir, empoderada como mujer y capaz de desenvolverse en un mundo de hombres. No solo ella, un elenco de personajes femeninos -predominantes en este volumen 1- protagonizan la revolución de clases que tiñe la historia, en el que incluso los hombres que acompañan a las mujeres en su rebelión, lo hacen en igualdad de condiciones y pensamiento e incluso en algún caso, subordinados a obediencia a la protagonista, no solo por jerarquía sino por la nobleza de compartir una perspectiva común.

La propuesta gráfica de Pedrosa logra la inmersión en una novela de arte medieval, con un uso magistral del color y una referencia a libros y manuscritos de la época, con lo que el lector penetra en ambientes fantásticos envueltos en cierta épica y tonalidades de fábula; su pasado en Disney parece inspirarlo en su concepción del dibujo, que recuerda vagamente a clásicos antiguos como Blancanieves y Cenicienta en la ambientación, especialmente en el perfilado de los paisajes y los animales, pero eludiendo con suficiencia que se asemejen demasiado y los «infantilice». Seguir leyendo «La edad de oro»

Leonardo da Vinci

Si se oye la palabra Renacimiento se piensa, casi sin dudar,  en Leonardo da Vinci. Si se piensa en él, casi inmediatamente se recuerda la Mona Lisa. En el Renacimiento hubo muchos artistas excepcionales además de Da Vinci, por lo que relegarlos instantáneamente a un segundo plano es tan injusto como que a Leonardo se le conozca básicamente por la Mona Lisa, cuando fue un genio capaz de destacar en muchas facetas, más relevantes incluso que la de pintor. En 1501, la duquesa de Mantua -inmensamente rica y mecenas del arte-, pidió a un fraile que actuara como intermediario ante Leonardo, desesperada porque le hiciera un retrato. Cuando el hombre lo visitó en Florencia, encontró un estilo de vida «incierto e irregular» en el que «los experimentos matemáticos han absorbido sus pensamientos completamente, hasta el punto que no puede soportar la vista de un pincel«; aunque el fraile finalmente logró un compromiso por parte de Da Vinci, pasaron tres años sin comenzar a pintarla, por lo que ella cambió de táctica y le pidió una pintura de Jesús. Incluso así, él no accedió. Una anécdota que resume el espíritu de Leonardo y su poca predisposición a pintar, a pesar de que hoy día se le reconozca más entre el público general por esa faceta que por su talento para la ciencia y la ingeniería. Da Vinci se debatió toda la vida entre su resistencia a inclinarse a los clientes ricos y el de cumplir con los compromisos que aceptaba para poder vivir. Un hombre obsesionado por la ciencia y las matemáticas, que consumía su tiempo dedicado a la ingeniería, arquitectura, cartografía, estrategia militar o anatomía. ¿Fue la multitarea la culpable de que no pudiera lograr más cosas con su talento?

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