Cuánta tierra necesita un hombre es la parábola de Tolstoi sobre la codicia humana, un cuento atemporal y de plena actualidad por culpa del afán consumista que nos envuelve. Gracias a la reedición de Nórdica se puede disfrutar esta lectura, ahora también a través de la excelente versión en cómic del francés Martin Veyron publicada por Norma Editorial. En el caso del cómic, Veyron consigue plasmar de costumbrismo las viñetas, mostrando con acierto el contexto rural tantas veces descrito por los clásicos rusos del XIX y primeros del XX. Escenas paisajistas repletas de bosques, estepas y enormes latifundios, un estilo que a los aficionados al cómic más veteranos les recordará a las ilustraciones de tebeos de los setenta y ochenta que versionaban los clásicos universales de la literatura. La historia es simple: un campesino -llamado Pakhom- oye a su esposa y su hermana discutiendo sobre si se vive mejor en la ciudad o en el campo. Pakhom defiende la posición de su mujer, que afirma que se vive mejor en el campo, pero añade que su única tristeza es que posee poca tierra. ” ¡Si yo tuviera un montón de tierra, no temería a nadie, ni al diablo mismo! “. El diablo, acurrcado detrás de la estufa, oye la declaración orgullosa de Pakhom y decide tentarlo, arrojándolo  a un deseo contínuo de poseer cada vez más tierra y que, como es de esperar, termina de la peor de las maneras. Una ácida crítica sobre la codicia y la avaricia, sobre el deseo permanente que tenemos de no conformarnos con lo que tenemos, de ambicionar siempre más. También sobre la estupidez humana, sobre la falta de inteligencia en la gestión personal, sobre la importancia de saber tomar decisiones y ser consecuente con ellas. Un Tolstoi que parece gritar al mundo que no vale la pena perder nada por quererlo todo, que cundió con el ejemplo llevando una vida altruista y comprometida, obsesionado por repartir entre los más necesitados. Una lectura de la que es difícil salir indemne sin verse reflejado.