Por el ensayo Contra el odio, la filósofa y escritora alemana Carolin Emcke obtuvo el Premio de la Paz de los libreros alemanes en 2016. Un libro en el que trata de analizar desde una perspectiva racional qué causas provocan el odio y cuáles son los motivos por los que tratamos de justificarlo. El miedo y la preocupación son, para la autora, dos de los principales pilares sobre los que asentar el odio porque esconden rechazo, el cuál puede revelarse exabruptamente en el momento y en la persona más insospechada. Carolin Emcke describe con un estilo personal sincero y directo cómo la violencia, el miedo y el silencio pueden cambiar a las personas. Un libro que es un ejemplo de responsabilidad social y madurez intelectual, en un tiempo en el que las políticas nacionalistas y los conflictos religiosos y culturales levantan barreras, provocan violencia e impiden el diálogo. Donald Trump en EEUU, la situación de Venezuela, el eterno conclicto en Oriente Medio, la guerra contra el ISIS, el rechazo a los inmigrantes en Europa o el esperpento catalán en España son algunas demostraciones de la realidad inquietante que nos envuelve, todas con el odio al “otro” como máximo exponente. En el prólogo ya va directa al grano, sin paños calientes: “El odio se mueve hacia arriba o hacia abajo, su perspectiva es siempre vertical y se dirige contra «los de allí arriba» o «los de allí abajo»; siempre es la categoría de lo «otro» la que oprime o amenaza lo «propio»; lo «otro» se concibe como la fantasía de un poder supuestamente peligroso o de algo supuestamente inferior. Así, el posterior abuso o erradicación del otro no solo se reivindican como medidas excusables, sino necesarias. El otro es aquel a quien cualquiera puede denunciar o despreciar, herir o matar impunemente“. Para la autora atravesamos una época en la que “se odia más abiertamente”, hemos roto el tabú. Si reparamos en los ejemplos que he mencionado anteriormente, en el fondo todo se basa en tratar de alcanzar sociedades y regiones homogéneas e idealizadas cada una bajo sus parámetros ideológicos.

De paso la autora cuestiona y critica a internet, una red que acorta distancias y permite expresarse a todo el mundo pero que no se sabe utilizar: “la ilusión de que la Red es un lugar de emancipación y solidaridad se ha acabado. No puede ser una zona extraterritorial donde la gente pueda hacer lo que le de la gana” … “La ideología que conduce al odio se trata de justificar en todos esos contextos digitales, en foros de discusión, en publicaciones, en foros de debate, en textos musicales, en los que los refugiados, en principio, no son vistos como seres humanos iguales con dignidad propia”

Emcke empezó a madurar la idea de escribir un texto como este viendo un programa de la televisión alemana. Contemplaba triste e incrédula las imágenes que mostraban un grupo exaltado de personas gritando en intimidando a un autobús lleno de refugiados, bloqueándoles el camino hacia un alojamiento. ¿Como podían jalear a un policía mientras arrastraba a un niño lloroso como si fuera un criminal? ¿Como los que gritaban con odio no eran capaces de reconocer el miedo de los otros?

El libro de Emcke destapa muchas reflexiones y lo hace sin tapujos, artificios del lenguaje o sutilezas que enmascaren pensamientos porque pudieran resultar polémicos o políticamente incorrectos. Es sencillo a la vez que desgarradoramente directo y contundente y no te dejará indiferente.