Se vuelve a reeditar la obra Orientalismo, del palestino Edward Said, un libro que treinta y ocho años después de su aparición sigue siendo tan influyente como polémico. Para Said, orientalismo tenía que ver con el objetivo occidental de dominar, reestructurar, influenciar y adquirir poder de administración sobre Oriente. La finalidad de Said con este texto fue utilizar la crítica humanista para abrir nuevos campos de pensamiento con los que avanzar en la solución de los conflictos que sacuden la región. El autor profundiza en el entendimiento de qué significa Oriente y como son sus pueblos y su historia. Un texto ligado a la dinámica tumultuosa de la historia de Oriente, que vuelve a justificar la necesidad de solucionar los problemas de esta región del planeta, permanentemente envuelta en el drama, repleta de violencia y penurias, con la guerra de Siria, el conflicto de Irak, el perenne conflicto judio-palestino, el drama de los refugiados y el terrorismo del ISIS. Un libro que, treinta y ocho años después, vuelve a poner en duda si el imperialismo occidental realmente ha terminado, ofreciendo también por otro lado qué errores siguen cometiendo los pueblos del lugar en sus actitudes y posicionamientos. Said fue uno de los pensadores más influyentes del pasado siglo y personajes como Barack Obama han declarado en más de una ocasión estár influenciados por los escritos de este intelectual. Orientalismo es Said en estado puro. Humanismo, razón, lógica y un profundo espíritu pacificador para denunciar las prácticas inhumanas e injusticias que se cometen entre los hombres, especialmente en Oriente. Defensor a ultranza de la coexistencia entre palestinos y judíos, formó con su amigo – el prestigioso director de orquesta israelí Daniel Barenboim – la orquesta West Eastern Divan para promover el diálogo entre los pueblos a través de la música. Se creó posteriormente la Fundación Barenboim – Said que prosigue la labor mediante proyectos de educación músical a niños, entre otros. En estos días realiza su gira anual de conciertos por el mundo, que concluye en mi ciudad, Sevilla.