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El tiempo regalado. Un ensayo sobre la espera

Esperar es una lata. Y, sin embargo, es lo único que nos hace experimentar el roer del tiempo y sus promesas. Hay infinitas formas de demora: la que llega con el amor, la visita al médico, la espera en el andén o en el atasco. Esperamos al otro, la primavera, los resultados de la lotería, una oferta, la comida, la pareja adecuada. Esperamos la llegada del cumpleaños, un día festivo, de la suerte, el resultado del partido y el diagnóstico. Una llamada, la llave de la cerradura, el próximo acto o la risa tras el chiste. Esperamos a que cese el dolor, a que nos encuentre el sueño o aplaque el viento. Holganza, desvarío o aburrimiento. En el apretado calendario de las horas regladas, la espera es el folio en blanco que hay que rellenar.

El párrafo anterior forma parte del prefacio de este Ensayo, perfecto para resumir de qué va este libro. El tiempo regalado nos recuerda que no es fácil deshacerse de la ambigüedad propia de nuestra existencia en su característico pulso entre presencia y ausencia. No espere el lector una explicación de la paradoja más presente en estos momentos: la abundancia de falta de tiempo. No es, consecuentemente, un libro destinado a mejorar la productividad o el aprovechamiento del tiempo. Tampoco  es un estudio filosófico de la pausa, aunque por momentos lo parezca. Este libro es una manera muy estimulante y original de señalar lo gratificante que puede llegar a ser la lentitud y la espera.

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POR QUÉ EL TIEMPO VUELA

Pensamos constantemente en el tiempo: estimamos su duración, consideramos el ayer y el mañana, distinguimos el antes del después. Habitamos en él tiempo y sobre él, anticipando, recordando, comentando su paso. El tiempo pasa, se desliza, vuela, se escapa, fluye y se define; es abundante o escaso. Lo ahorramos y lo gastamos como el dinero. Nuestra espinosa relación con la percepción del tiempo animó a Alan Burdick a embarcarse en este ingenioso, intimista y elegante Por qué el tiempo vuela. A partir de su propia percepción e interpretación de las horas del día y de cómo influye el paso del tiempo en su vida, inicia una rigurosa exploración que trata de explicarnos cómo el tiempo dictamina nuestras vidas y las diferentes maneras que tenemos de afrontarlo y medirlo. Burdick es redactor en The New Yorker y colaborador en el blog de ciencia y tecnología de la revista. Es esta faceta “científica” la que se despliega en el libro revelando una gran capacidad divulgativa para traducir al lenguaje cotidiano estudios y terminología científica, evitando limitarse a transmitir el conocimiento adquirido mediante su  proceso de documentación. El resultado es más bien una vibrante aventura de descubrimiento y a juzgar por sus conclusiones, es más interesante lo que aún no sabemos sobre el tiempo que lo que ya sabemos. El tiempo es algo que nos afecta directamente, con el que luchamos constantemente, nos vuelve locos, nos abre posibilidades, nos pierde o nos satisface. Seguir leyendo “POR QUÉ EL TIEMPO VUELA”

Con la desaparición de Stephen Hawking perdemos uno de los divulgadores científicos más populares de las últimas décadas y a la vez una de las mentes más brillantes de la historia. Seguramente sus libros experimentarán un auge de ventas en las próximas fechas y con seguridad una Breve Historia del Tiempo será uno de los más buscados. No obstante, ha vendido más de diez millones de copias desde que se publicó en los años 90, una cifra al alcance de muy pocos libros. Un texto en el que se condensa buena parte de la aventura del pensamiento humano del siglo XX, momento de la historia en la que hemos logrado una visión clara de las leyes que rigen nuestro entorno. Aunque el libro tiene espíritu divulgativo y está escrito con un lenguaje ameno e impregnado del peculiar sentido del humor de Hawking,  navega por cuestiones de la física clásica, la mecánica cuántica o la teoría de la relatividad que acotan irremediablemente su comprensión al sector de público interesado por esta rama de la ciencia, con conocimientos técnicos suficientes para comprender el modelo de universo propuesto por Hawking, sus postulados sobre la teoría del Big Bang y los agujeros negros. Al final del texto Hawking se permite filosofar sobre la naturaleza, conecta con el pensamiento de los filósofos griegos, reflexiona sobre las leyes de la física, el papel de un creador -en sus últimos años esquivó con habilidad la polémica sobre si él creía o no en la existencia de Dios, afirmando con sutileza que con la física en la mano se puede explicar nuestra existencia sin su existencia, pero sin negarla- y si algún día los humanos tendremos a nuestra disposición una descripción completa del universo. Un libro adecuado -y que recomiendo- para un público generalista y deseoso de saber más de la vida de este brillante científico, sería Breve historia de mi vida-versionada en el cine como La teoría del todo-, un texto autobiográfico que nos acerca a su parcela más personal e íntima, marcada y condicionada por su grave enfermedad y por la que paradójicamente fue más conocido, pero en la que muestra también pinceladas de sus principales pensamientos científicos sin profundizar en la complejidad de los mismos.

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