La historia del siglo XX quedó marcada por las dos guerras mundiales, así como las cuatro décadas de guerra fría con la amenaza nuclear entre los dos bloques antagonistas. El final de la guerra fría, simbolizada en la caída del Muro de Berlín,  trajo al mundo una liberación que, entre otras cosas, comenzó a destapar narraciones sobre la historia que habían estado enterradas por el dominio de los conflictos anteriores, de manera que identidades olvidadas y odios ancestrales emergieron para dar cabida a nacionalismos reivindicativos de todo tipo. El historiador británico Eric Hobsbawn decía que «el nacionalismo es moderno pero se inventa una historia y unas tradiciones propias». La guerra de los Balcanes, el perenne conflicto en Oriente Medio o la irrupción del islamismo más radical reclamando una vuelta al Califato de Al Andalus, son algunos de los ejemplos que sirven a la escritoria Margaret MacMillan para escribir sobre los abusos que el ser humano hace de su historia pasada para distorsionarla con fines interesados. Pocos países actuales se libran de que algunos de sus dirigentes hayan fabricado un pasado a medida, porque  las historias que alimentaron y alimentan los nacionalismos se basan en algo que ya existe, pero inventando hechos que se ajusten a sus pretensiones. Seguir leyendo «USOS Y ABUSOS DE LA HISTORIA»