En un mundo devastado por un holocausto nuclear, un padre y sus dos hijos emprenden un duro camino en busca de una vida mejor. A lo largo del viaje se descubre qué los ha empujado a salir del sitio en el que habían sobrevivido, a pesar de ser uno de los pocos habitables que quedan en la Tierra. “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable; para los temerosos, lo desconocido; para los valientes la oportunidad”, una cita de Víctor Hugo que sirve a Locubin para abrir la novela y resumir la determinación de los protagonistas del relato.

 La humanidad alcanza avances tecnológicos que parecían impensables hasta hace muy poco, somos capaces salir al espacio exterior y fabricar medicinas que curan prácticamente todas las enfermedades. Sin embargo, la cara B de los grandes éxitos muestra lo que estamos dispuestos a tolerar a cambio del bienestar de una parte de la población. Pobreza, discriminación racial y religiosa, conflictos bélicos y una extensa lista de desequilibrios, ponen de relieve que no todas las vidas humanas se valoran por igual. Norte, sur, este y oeste, no solo son los puntos geográficos cardinales, sino una metáfora del statu quo de la sociedad actual. Cuanto más al norte y más al oeste mas rica y próspera es la sociedad, relegando al sur el papel de secundario, colgándole el cartel de conjunto de regiones deprimidas, conflictivas y dependientes del poderoso norte. Si añadimos la carrera armamentística como histórica herramienta de control y sometimiento, tenemos los mimbres que subyacen en el relato corto de Locubin. Seguir leyendo “COLONIA ESPERANZA”