Para muchos conjugar el verbo procrastinar es más difícil que poner en práctica lo que significa. Procrastinar, el retraso voluntario de una acción a pesar de sus consecuencias negativas en el futuro, es una costumbre que conlleva una mala gestión del tiempo, que arraigada en nuestra conducta merma nuestra productividad profesional y lastra decisiones en nuestra vida personal. ¿Cuántas veces tendemos a retrasar el inicio o ejecución de una tarea bajo cualquier excusa? Elegir la dilación de nuestras acciones a cambio de un placer o estado de ánimo a corto plazo por lo planeado a futuro es algo que todos hacemos en algún momento, pero no somos conscientes del impacto tan dañido que puede tener si se convierte en un hábito.

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