Una novela muda sólo es viable, por razones obvias, mediante el dibujo. Incluso el solo empleo de viñetas inmaculadas de escritura, sin abonarse al simplismo, se antoja una tarea harto complicada si se pretende contar una historia con sustancia y cierto empaque, por no mencionar lo arriesgado de la apuesta. Hoy en día se puede llegar a entender una película muda, pero salvo excepciones como The Artist que cosechó multitud de premios en 2012 (entre ellos cinco Óscar,) lo normal es que se convierta en un fracaso o sólo interese a un mínimo espectro de público. Para una novela muda el panorama es aún más pesimista, y el pronóstico de recorrido no es alentador a priori. Seguir leyendo “UN OCÉANO DE AMOR, una novela muda”