En la naturaleza seguir al grupo es una cuestión de vida o muerte. Es matemático: muchos pares de ojos tienen más probabilidad de advertir la presencia de un depredador que uno solo. Si finalmente se produce un ataque, también es más fácil perderse entre la multitud. En las personas hay ciertas situaciones cotidianas -cuando nos falta información- en las que ver lo que hacen los demás resulta una estrategia razonable. Si en la autopista los coches que van delante ralentizan el paso, automáticamente pensamos que debe ser porque ya han percibido algo que nosotros aún no. Seguir leyendo “LA MANADA INTELIGENTE”