El crack de 2008 reveló que el capitalismo sin reglas es el peor enemigo del capitalismo, pero también que somos incapaces de concebir alternativas. Vivimos obsesionados por la creación de riqueza, no como elemento generador de bienestar individual y colectivo, sino como una carrera ambiciosa por el lucro personal, donde el poder adquisitivo subyace en el fondo de nuestra vida cotidiana como objetivo primario. Mundo financiero y empresas se alimentan de esta necesidad que nos autoimponemos, y son tan ingeniosos en la variedad de sus señuelos que, antes o después, consiguen atrapar incluso a precavidos y prudentes. Seguir leyendo “LA ECONOMÍA DE LA MANIPULACIÓN”