Una commodity es todo bien que tiene valor o utilidad, pero con un nivel muy bajo de diferenciación o especialización. El trigo, por ejemplo, es una commodity. Este cereal es un bien de consumo con una calidad mínima estándar, es decir, no existe diferencia sustancial entre el recolectado en una finca de España o una de Chile. Un ordenador, sin embargo, no es una commodity porque existe un nivel importante de diferenciación, tanto en el producto como en las ganancias que se obtienen con su venta. Habitamos un mundo que todo lo mira bajo el prisma de la economía, encaminado a un sistema basado en lo que el nobel de economía Joseph Stiglitz define como “un dólar, un voto”. El mundo de las finanzas ejerce su yugo implacable y nos empuja a convertir en commodity todo lo que sea susceptible de poder intercambiarse en el mercado bursátil. Por ejemplo, algo tan elemental como el derecho vital a tener una vivienda está sometido a la dictadura financiera, porque las casas ya no están pensadas para ser habitadas, sino para ser rentables. Seguir leyendo “COMODIFICACIÓN”