Hans Rosling ejerció su profesión de médico durante décadas, tratando enfermos de poblaciones desfavorecidas de África y Asia al principio de su carrera profesional, posteriormente desarrollando tareas investigadoras y en los últimos años como divulgador y aclamado conferenciante. En todos esos años fue percibiendo que la visión que la gente tiene sobre el mundo es monolítica y que es difícil de cambiar porque tiene que ver con cómo funciona nuestro cerebro. No solo los habitantes de los países y regiones más desarrolladas tienen una concepción repleta de prejuicios y clichés de los «otros» -como automática y desafortunadamente piensa el occidental cuando habla de los menos favorecidos-, sino que los propios habitantes de las zonas con un nivel de vida inferior también muestran una visión «distorsionada» del mundo. Guerra, violencia, desastres naturales, corrupción. Las cosas van mal y parece que empeoran cada vez más. Los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres; el número de pobres no deja de crecer y nos quedaremos sin recursos naturales a menos que hagamos algo. Esa es la imagen que la mayoría de occidentales recibe de los medios de comunicación y tiene en su cabeza. Para Rosling, una concepción del mundo excesivamente dramática, estresante y sobre todo, engañosa. Seguir leyendo «Factfulness»